El asesinato de Federico García Lorca. ¿Quién asesinó a García Lorca?

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Estatua de Lorca en la plaza de Santa Ana de Madrid
Redacción | Vie, 8 Ago 2025 - 09:47
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Federico García Lorca fue asesinado el 18 de agosto de 1936 tras haber sido detenido y torturado en un proceso que todavía hoy oculta muchos misterios.

La muerte de Federico García Lorca sigue siendo una herida abierta en el alma de España. Era agosto de 1936, España se desangraba tras el golpe de estado y a uno de los poetas más brillantes de su generación le quedaban apenas horas de vida. Con solo 38 años, el autor que había revolucionado el teatro y la poesía fue silenciado para siempre.

 ¿Cómo llegamos a esto? Su asesinato no es solo una tragedia personal: es el espejo roto de una España que prefirió las balas a las palabras, el odio a la belleza. Casi un siglo después, sigue habiendo muchos misterios sin resolver relativos al asesinato de Lorca.

¿Quién asesinó a Federico García Lorca y cuáles fueron los responsables directos?

La pregunta de quién mató a Lorca ha perseguido a historiadores durante décadas. Ian Gibson, hispanista británico enamorado de la obra y la figura de Lorca, ha dado muchas respuestas en sus obras de investigación y divulgación.

El crimen de Lorca hay que insertarlo dentro de la maquinaria de terror que se puso en marcha tras el golpe militar de julio del 36. Federico, que ya era famoso por "La Casa de Bernarda Alba" y sus aventuras neoyorquinas plasmadas en verso, se convirtió en blanco fácil. ¿Su delito? Pensar diferente, amar diferente, escribir sobre una España que molestaba a los poderosos y por supuesto identificarse con una República cuya idea había que suprimir a toda costa.

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¿Quién asesinó a García Lorca?

El papel de Ramón Ruiz Alonso en la detención y asesinato de García Lorca

Las investigaciones sobre el asesinato de Lorca conducen a la figura de Ramón Ruiz Alonso, ex diputado de la CEDA al que llamaban "el obrero amaestrado". Parece ser que fue él quien dirigió el grupo que arrestó a Federico el 16 de agosto. Lo sacaron de casa de los Rosales, donde el poeta se había refugiado creyendo estar a salvo. Una puñalada para el poeta Luis Rosales, que siendo falangista había arriesgado su propia seguridad por proteger a su amigo poeta.

¿Qué movía a Ruiz Alonso? Los historiadores hablan de política, claro, pero también de envidias personales. En el Gobierno Civil presentó una denuncia delirante: que Lorca era "espía ruso", secretario de Fernando de los Ríos, masón y homosexual. En aquella Granada tomada por los rebeldes, era como firmar su sentencia de muerte.

Juan Luis Trescastro y su supuesta jactancia sobre el fusilamiento del poeta

Algunas fuentes indica que años después del asesinato, Juan Luis Trescastro, un terrateniente granadino, se paseaba por los cafés de Granada presumiendo de haber tomado parte en la ejecución de Lorca. Gibson y otros investigadores recogieron testimonios escalofriantes: "Acabamos de matar a Federico García Lorca. Le metimos dos tiros en el culo por maricón". En aquella Granada donde el terror campeaba a sus anchas, asesinar a un intelectual "rojo" era motivo de orgullo para quienes se indentificaban con el nuevo régimen. 

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¿Quién asesinó a García Lorca?

La responsabilidad del régimen franquista en la muerte del escritor granadino

Los ejecutores materiales fueron las manos, pero el cerebro estaba más arriba. La muerte de Lorca formaba parte de un plan calculado para eliminar a cualquiera que tuviera vínculos con la República o el  progresismo. Queipo de Llano, el general golpista que se puso al frente de Andalucía en los primeros tiempos de la guerra, vomitaba odio por Radio Sevilla, mientras en Granada el gobernador Valdés Guzmán y el comandante Velasco orquestaban una represión salvaje.

Es cierto que nunca se ha podido demostrar que estos altos cargos llegaran a estar enterados de la detención de Lorca ni que dieran luz verde a su ejecución. Durante años, de hecho, el franquismo intentó lavarse las manos alegando que la muerte del poeta se debió a "elementos incontrolados", que si lo mataron los propios republicanos... Por supuesto, en Granada se sabía la verdad, aunque esta tardara en llegar a los libros. 

¿Cuándo y dónde tuvo lugar el asesinato de Federico García Lorca?

Los detalles de aquellos días de agosto son espeluznantes. Federico, que había dejado Madrid buscando refugio en su Granada natal, se encontró atrapado en una ciudad tomada por el odio. Los historiadores han reconstruido minuto a minuto lo que pasó: Granada, que debía ser su refugio, se convirtió en su tumba. La ciudad que él tanto amaba se había transformado en territorio hostil para cualquiera que pensara, que sintiera, que creara belleza donde otros sembraban muerte.

Tras unos días en casa de sus padres, Lorca y sus amigos comprendieron que aquel no era un lugar seguro para un poeta tan conocido y vinculado con la República, y decidieron que se refugiara en casa de los Rosales, que contaban entre sus miembros con varios falangistas. En la creencia de que nadie se atrevería a sacar a un invitado de una casa como aquella, Lorca se refugió allí, pero los hombres de la familia no tardaron en marchar al frente, con el poeta Luis Rosales entre ellos. Fue en ese momento cuando un grupo dirigido por Ruíz Alonso se presentó en el domicilio de los Rosales y exigieron llevarse a Federico, sin que ninguna de las mujeres que estaban presentes pudieran impedirlo. 

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¿Quién asesinó a García Lorca?

Los acontecimientos del 18 de agosto de 1936 en Granada

La madrugada del 18 de agosto de 1936 sacaron a Federico de su celda en el Gobierno Civil para llevarlo a morir. Los dos días anteriores habían sido un infierno: detenido el 16 en casa de los Rosales, interrogado, acusado de todo lo imaginable. El pobre intentó contactar con quien pudiera ayudarlo. Hasta Manuel de Falla, su amigo compositor, movió hilos, pero ni su prestigio sirvió de nada. Encerrado en una habitación pequeña, sometido a interrogatorios donde lo acusaban de masón, comunista, homosexual... Federico sabía que se acababa el tiempo. La noche del 17 al 18, las autoridades decidieron que había llegado su hora. Como tantos otros, sería fusilado al amanecer.

El fusilamiento en Víznar: reconstrucción de los últimos momentos

Gibson y otros investigadores han situado el crimen en el Barranco de Víznar, a unos 10 kilómetros de Granada. Un lugar que se convirtió en matadero durante aquellos meses terribles. Los verdugos trasladaron a Federico y sus compañeros de desgracia desde el Gobierno Civil hasta este paraje entre Víznar y Alfacar. Los obligaron a caminar sus últimos metros antes de descargar sus armas. 38 años tenía Federico, toda una vida por delante, tantos versos sin escribir... Los fusilaban al amanecer, cuando la primera luz permitía a los asesinos ver bien a sus víctimas. Y después, arrojaban los cuerpos a una fosa común, sin nombre, sin despedida, sin nada. Como si nunca hubieran existido.

Los compañeros de ejecución: Francisco Galadí y Dióscoro Galindo

Federico no murió solo. Con él cayeron Francisco Galadí, un banderillero anarquista cuyo pecado fue defender los derechos de los trabajadores; Dióscoro Galindo, maestro republicano, ya mayor y con una pierna mal, y Joaquín Arcollas, "El Cabezas", inspector de policía fiel a la República. Un poeta, un torero de izquierdas, un maestro y un policía: toda la España que querían borrar del mapa resumida en cuatro hombres. Cada uno representaba algo que los sublevados odiaban: la cultura, el pueblo, la educación, el orden republicano.

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¿Por qué mataron al poeta García Lorca durante la Guerra Civil Española?

Federico representaba todo lo que la España reaccionaria detestaba. Su poesía, su teatro, su forma de entender la vida chocaban frontalmente con esa España gris y autoritaria que querían imponer a sangre y fuego. "La Casa de Bernarda Alba", "Poeta en Nueva York"... obras que hablaban de libertad cuando otros predicaban sumisión. No fue casualidad, no fue un error. Fue parte de un plan para eliminar a cualquiera que se atreviera a pensar, a sentir, a crear una España diferente.

Las acusaciones de ser masón y simpatizante de la izquierda

Las acusaciones contra Federico eran un catálogo del absurdo. ¿Masón? Nunca perteneció a ninguna logia. ¿Militante político? Jamás se afilió a ningún partido. Pero claro, era amigo de Fernando de los Ríos, frecuentaba tertulias intelectuales, defendía a los marginados en su poesía... Para los fanáticos, eso bastaba. Ruiz Alonso llegó a denunciarlo como "espía ruso". En aquella paranoia anticomunista que alimentaban los sublevados, cualquier excusa valía. Sus reuniones en la Residencia de Estudiantes, su "Romancero Gitano" defendiendo a los perseguidos, sus amistades internacionales... Todo era sospechoso. 

La persecución a los intelectuales tras la sublevación militar

Lo de Federico no fue un caso aislado. Había un plan sistemático para acabar con la intelectualidad española. El grito de Millán Astray de "¡Muera la inteligencia!" simboliza esto a la perfección. Profesores, maestros, escritores, artistas... todos en el punto de mira. ¿Su crimen? Pensar. Federico, estrella de la Generación del 27, con proyección internacional, era el blanco perfecto. Su teatro denunciaba la opresión, su trabajo con La Barraca llevando cultura a los pueblos... Era la viva imagen de esa República que querían enterrar. Lo mataron por lo que era, sí, pero sobre todo por lo que representaba: una España culta, abierta, moderna. Justo lo contrario de lo que defendían los golpistas.

La homosexualidad del poeta como factor agravante

Y por supuesto está el tema de su homosexualidad. Federico nunca hizo bandera de ello públicamente, pero en los círculos culturales se sabía. Para la España ultracatólica y conservadora que apoyó el golpe, ser homosexual era un vicio nefando que había que exterminar. Las palabras de Trescastro, jactándose de haberle disparado "por maricón", son muy significativas. Pero reflejan una realidad: el odio homófobo fue gasolina en el fuego de su persecución. En aquella España donde la diferencia era delito, Federico reunía demasiadas: poeta, progresista, homosexual... Era todo lo que querían destruir. Y lo destruyeron.

Pero aquí está la paradoja: mataron su cuerpo, pero su obra, su espíritu, su legado... eso no pudieron tocarlo. Federico sigue más vivo que muchos de sus asesinos, cuya única huella en la historia es la infamia de haberlo matado.

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¿Quién asesinó a García Lorca?