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De cuantas vidas pueblan el mundo literario español de todos los tiempos, pocas tienen un final con una carga tan trágica como la de Antonio Machado. Su identificación con los valores de la Segunda República llevó al poeta a identificarse con el bando gubernamental en la Guerra Civil, mostrándose activo con sus textos e incluso sus discursos durante el tiempo que duró el conflicto. El avance de las tropas franquistas obligó a un Machado anciano y enfermo a escapar hacia el norte, cruzando los Pirineos hasta el sur de Francia, donde murió unos días más tarde. Todavía hoy, el que fuera uno de los más grandes poetas de la historia de España, descansa en tierra extranjera, en un cementerio de la localidad de Colliure.
En un intento de hacer justicia simbólica a su memoria, la Real Academia Española celebrará el próximo 29 de abril un acto en el que se representará la entrada del poeta en esta institución. Para ello, el actor José Sacristán leerá un discurso de Machado que este dejó inconcluso, y recibirá como respuesta la lectura de un texto de Azorín en boca del académico Juan Mayorga. El acto se cerrará con un recital de Joan Manuel Serrat, responsable de popularizar los versos de Machado con sus canciones en un tiempo en el que este apenas era conocido por el peso de la censura.
Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, ha recalcado la importancia de este acto simbólico de reconocimiento hacia uno de los grandes poetas de nuestra historia. Antonio Machado fue, de hecho, elegido para la RAE en vida, y estaba destinado a ocupar el sillón V que antes había pertenecido a Echegaray. El poeta, sin embargo, nunca llegó a tomar posesión del mismo.
El mismo día 29 se inaugurará en la RAE la exposición Los Machado: Retrato de Familia, comisariada por Alfonso Guerra. En ella se exponen más de doscientas piezas de Antonio y Manuel Machado, entre las que destacan algunos de los manuscritos de sus obras. Manuel Machado sí fue de hecho académico de la RAE desde 1938.