Biografía
Carlos Sisí llegó a este mundo en Madrid allá por 1971, pero el destino —o quizás la búsqueda de sol y playa— lo llevó a Málaga cuando era chaval. Y ahí sigue, escribiendo historias que nos quitan el sueño. ¿Quién iba a decir que uno de los reyes del terror patrio empezaría diseñando logos y montando empresas de comunicación digital? La vida da muchas vueltas, y la suya acabó en las páginas de novelas que ponen los pelos de punta.
Todo cambió en 2009. Sisí estaba escribiendo Los Caminantes para pasar el rato, como quien ve una serie o juega a la consola. Pero resulta que su Málaga infectada de zombis, con calles que todos conocemos convertidas en escenarios de pesadilla, conectó con algo profundo en los lectores. De repente, ese pasatiempo se transformó en un fenómeno que nadie vio venir, ni siquiera él. La saga que nació de aquella primera novela lo catapultó al olimpo del género. Su secreto: mezclar el terror de toda la vida con guiños a nuestra época, creando un cóctel narrativo que engancha desde la primera página.
Pero Sisí no es de los que se quedan en su zona de confort. En 2013 nos sorprendió con La hora del mar, donde cambió muertos vivientes por una amenaza que surge de las profundidades oceánicas. Esta vez el Mediterráneo, ese mar tan nuestro, se convertía en el protagonista de una catástrofe ecológica que ponía en jaque a toda la humanidad. Los críticos aplaudieron la jugada: había conseguido llevar la ciencia ficción a la costa malagueña sin que chirriara ni un poquito. Luego, en 2018, volvió a las andadas con Rojo, rescatando a los vampiros del olvido pero dándoles un barniz actual que los hace terroríficamente creíbles.
Entre medias, el hombre no para: relatos por aquí, novelas cortas por allá, colaboraciones en antologías... Es como si tuviera una fábrica de pesadillas en la cabeza funcionando a pleno rendimiento. Lo que más engancha de su escritura es que no se anda con floreos innecesarios. Va al grano, te mete en situación y cuando te quieres dar cuenta ya estás temblando. Sus personajes podrían ser tu vecino del quinto o la panadera de la esquina, y sus escenarios son tan reconocibles que casi puedes oler el salitre o escuchar el eco de los pasos en calles que conoces. Esa cercanía es la que hace que el terror se te meta bajo la piel.
A día de hoy, Carlos Sisí sigue tecleando historias que nos mantienen en vilo. Se ha ganado a pulso el cariño de miles de lectores que esperan con ansia cada nueva entrega. Porque al final, ¿qué sería del género de terror en español sin alguien que nos recuerde que los monstruos pueden estar a la vuelta de la esquina?