François-Marie Arouet Voltaire

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François-Marie Arouet Voltaire
Redacción | Mié, 21 Mayo 2025 - 14:32
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Voltaire, cuyo nombre real era François-Marie Arouet, fue un influyente filósofo, escritor y crítico social francés, conocido por su ingenio, su defensa de la libertad de expresión y su aguda crítica a la intolerancia y el autoritarismo.

Biografía

París, 21 de noviembre de 1694. En una casa burguesa nace François-Marie Arouet, quien el mundo conocería como Voltaire. ¿Quién hubiera imaginado que aquel niño criado entre libros y tertulias se convertiría en el azote de reyes y obispos? Su familia, gente de bien con recursos, le dio acceso a la mejor educación posible. Y vaya si el muchacho la aprovechó: desde temprano demostró que tenía una pluma afilada y una lengua más afilada aún.

La vida de este genio rebelde fue como una montaña rusa. Las autoridades no podían con él: lo metían preso, lo echaban del país, pero él siempre volvía a las andadas. Durante uno de esos destierros forzosos acabó en Inglaterra, y allí fue donde se le abrieron los ojos de verdad. Los ingleses tenían ideas sobre libertad y gobierno que lo dejaron boquiabierto. "¿Así que se puede vivir sin que un rey te diga hasta cómo respirar?", debió pensar mientras paseaba por Londres.

Hablemos de su obra maestra: "Cándido, o el optimismo", publicada en 1759. Si no la has leído, te estás perdiendo una de las burlas más inteligentes jamás escritas. El pobre Cándido, nuestro protagonista ingenuo, sufre desgracia tras desgracia mientras su maestro insiste en que "todo va de maravilla en el mejor de los mundos posibles". Voltaire le da con todo a esa filosofía color de rosa de Leibniz. Guerra, fanatismo religioso, injusticias sociales... todo cabe en esta novela que te hace reír mientras te parte el corazón.

Pero Voltaire no se quedó ahí. El hombre era una máquina de escribir: ensayos, obras de teatro, tratados filosóficos... Su "Tratado sobre la tolerancia" de 1763 sigue siendo una bofetada a los intolerantes de cualquier época. ¿Te imaginas escribir algo así cuando la Iglesia tenía tanto poder? Pues él lo hizo, defendiendo que cada quien debería poder creer lo que quisiera sin que lo quemaran en la hoguera. Radical para su tiempo, ¿verdad?

Lo que más impresiona es cómo se metía en todos los líos políticos y sociales de su época. Era como el tuitero del siglo XVIII: opinaba de todo, criticaba a todos, y sus cartas volaban por Europa como mensajes virales. Su secreto era simple pero efectivo: escribía claro, directo al grano, con un humor negro que cortaba como navaja. Cuando leías a Voltaire, sabías exactamente qué pensaba, aunque a veces costara admitir que tenía razón.

El movimiento ilustrado lo adoraba. Era su rock star, el intelectual que decía lo que otros solo se atrevían a pensar. Su influencia llegó hasta América, donde los padres fundadores de Estados Unidos devoraban sus escritos. Claro, no todo era color de rosa: también tenía sus críticos, sus enemigos jurados, y más de una vez tuvo que salir corriendo. Pero eso nunca lo calló.

El 30 de mayo de 1778, Voltaire exhaló su último suspiro en París. Tenía 83 años, toda una proeza para la época. ¿Su legado? Mira a tu alrededor: cada vez que alguien defiende la libertad de expresión, cada vez que cuestionamos a los poderosos, cada vez que nos negamos a aceptar explicaciones simplistas para problemas complejos, ahí está el espíritu de Voltaire. Sus libros siguen en las estanterías, sus frases en las redes sociales (aunque él no lo sepa), y su actitud rebelde en el corazón de quienes creen que pensar por uno mismo es el mayor acto de valentía.

¿Será que necesitamos más Voltaires en nuestro tiempo? La pregunta queda en el aire, pero una cosa es segura: mientras haya injusticias que denunciar y dogmas que cuestionar, las palabras de este francés irreverente seguirán resonando, recordándonos que la razón y el humor pueden ser las armas más poderosas contra la tiranía del pensamiento único.