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Cuando en 1977, el poeta Vicente Aleixandre recibió el Premio Nobel de Literatura, tanto él como el mundo lo entendieron no solo como un reconocimiento a su obra sino como algo mucho más amplio: un premio a toda una generación de poetas, la Generación del 27. Por desgracia, muchos de ellos ya habían muerto para aquella fecha, y algunos en circunstancias tan duras como las de Lorca, asesinado, Cernuda o Salinas, en el exilio. Aleixandre se convirtió de este modo en representante de todos los que habían sido sus compañeros y amigos, un grupo con los que él, por su carácter amable y cercano, siempre mantuvo una estrecha relación y un tierno recuerdo.
Hasta tal punto se convirtió Aleixandre en un símbolo que su propia casa, la llamada Velintonia, llegó también a serlo. Esta construcción, ubicada en el madrileño barrio de Chamberí, fue la vivienda principal del poeta desde su juventud hasta su muerte en 1984. Desde entonces, Velintonia ha permanecido vacía y en un creciente estado de deterioro.
Un deterioro que parece que está a punto de llegar a su fin. Ante la inminente llegada del centenario de la generación del 27 y en busca de un lugar simbólico que sea centro de los actos que tendrán lugar entonces, la Comunidad de Madrid ha comprado Velintonia por casi 3,2 millones de euros.
La intención del gobierno regional tras este desembolso es destinar otra partida presupuestaria a la rehabilitación y acondicionamiento del inmueble, de modo que este pueda ser la sede del centenario y abrir sus puertas al público en 2027. En un primer momento, el Ministerio de Cultura planteó la compra conjunta con la Comunidad de Madrid, pero finalmente Velintonia ha pasado a titularidad exclusiva de la región.
La compra se produjo tras dos subastas que quedaron desiertas, ya que ninguna institución quería hacerse con un inmueble sobre el que pese la declaración de Bien de Interés Cultural, lo que limita cualquier uso que se le dé y cualquier obra de remodelación.
Por el momento, no se conocen las intenciones de la Comunidad más allá del entusiasmo mostrado por Mariano de Paco, consejero de cultura madrileño. Es de esperar que en los próximos meses se hagan públicos los planes de remodelación así como su relación con las todavía no definidas actividades relacionadas con el homenaje a la Generación del 27 que tendrán lugar el próximo año.